Redes sociales, ¡hazte con todas! O no...

Al oír hablar de redes sociales, muchas veces parece que se trata más bien de capturar Pokémons que de la comunicación online de las empresas.

A la hora de configurar un ecosistema digital ordenado, hay que tomárselo en serio. Pero empecemos por el principio. ¿Qué es eso del Ecosistema Digital? Se trata de una forma ordenada de reflejar tu presencia digital, dándole sentido a cada uno de los canales en los que estará la marca, estableciendo las relaciones que tendrán entre ellos.


El epicentro del ecosistema digital suele ser la página web de la empresa, siempre que se cuente con ella. ¿Por qué? Porque la página web es el único espacio realmente propio (las redes sociales pertenecen en realidad a otras empresas y pueden dejarnos tirados en cualquier momento). En la web podemos mostrar la información que nos interese y cómo nos interese.

Podemos mostrar el feedback de los clientes... O no. En definitiva, la página web es fundamental en el posicionamiento web de la marca, por ello, debemos cuidar el contenido, la usabilidad, ofrecer valor a clientes y potenciales clientes... Y hasta asegurarnos de que pueden vernos perfectamente desde cualquier dispositivo.

Y ahora... ¿Qué más?
Una vez que tengamos definido nuestro epicentro, tendremos que organizar el entorno: redes sociales, repositorios, emailing, geolocalización. Las herramientas online son múltiples, que las usemos o no depende de nuestro objetivo y, sobre todo, de dónde esté nuestro público.


Enumeramos algunas redes o canales de los que hablaremos más adelante: Twitter, Facebook, Instagram, Youtube, Vine, Flickr, Snapchat, Pinterest, Yelp, Foursquare...

¿Todas son necesarias? Algunas preguntas que deberías hacerte:

¿Podré mantenerlas todas?
­¿Está ahí mi público?
­¿Qué me aporta en diferencia a otras redes?

Aquí habría un extenso debate así que ¡cuéntanos tu punto de vista!